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46. El regreso del comando guay

Matías y yo habíamos quedado en un Starbucks de la zona (para variar). Debíamos definir una estrategia que nos permitiera entrar en Corporación Dermoestética y rescatar a Melinda y al resto de desgraciados que habían sido abducidos por la estafa de una vida virtual. Una secta 2.0 en toda regla.

-Pablo, tengo una pregunta: ¿seguro que Melinda quiere volver? -me dice Matías-. Tú me has dicho que ella está bien. ¿Seguro que Melinda quiere ser rescatada?
-Me da igual lo que piense ella. La vida se debe vivir como Dios manda. No conectado a una pantalla de ordenador. A veces me preocupas, Matías.
-Otra cosa, Pablo... ¿Viste más gente en ese mundo virtual prohibido?
-Claro: era la ciudad de Nueva York abarrotada de gente.
-¿Y todos eran personas conectadas a un ordenador?
-Sé lo que quieres decir. Y no tengo la respuesta. Es posible que estamos ante el inicio de un mundo tipo Matrix, donde los guardianes son clones de Enrique Dans.
-En ese caso sí será mejor ponerle fin antes de que haya que recurrir a la llegada de un Neo.
-Matías: nosotros somos los Neo y Morfeo de nuestra civilización. ¡Hay que entrar esta noche en Corporación Dermoestética!

Pero no lo haríamos solos. Contábamos con nuestros aliados de otras veces: el famoso Comando Guay que ya consiguiera robar la silla de Pilar Trucios. Así que echamos mano de listín telefónico y empezamos a reclutar blogueros.

-Hola, ¿está Borjamari?
-Pablo, además de ser un bloguero ramplón y sinsustancia, es que no te enteras de nada. Desde hace meses que no publicamos, lo mismo que tú. Así que toma nuestro ejemplo, y dedícate a la vida contemplativa.

Algo nos hacía pensar que no contaríamos ni con Borjamari ni sus secuaces.

-Sí, quería hablar con Andrés Pérez.
-Necesito un respiro Pablo. No te ofendas, pero mi marca personal bajó unos cuantos puntos con el episodio del robo.
-¿Está Edu Collado?
-Lo siento Pablo, mi mujer lleva unos días fatales con el embarazo, y entre el trabajo y una cosa y otra, no me da tiempo a nada...

-Quería hablar con Sergi.
-Lo siento Pablo, estoy cada vez más desconectado del blog, y ya sabes, Barcelona pilla un poco lejos, y no tenía pensado acercarme a Madrid en breve...

-¿Fernand0, por favor?
-Lo siento Pablo, me cogería el coche para Madrid, pero han anunciado lluvias torrenciales, incluso nieve abundante, y me expongo a que me pille en la carretera...

Y así el resto...

Enrique Brito: -Lo siento Pablo, buena me la montaron en casa la última vez cuando se enteraron de que estuve robando una silla, y no trabajando como había contado...

Milton Rojas: -Lo siento Pablo, estoy en Perú y estoy muy liado... Ya sabes que haría lo que fuera por ayudarte, pero aquí también me requieren...
Angel Medinilla, de Presión Blogosférica: -Lo siento Pablo, me pillas en unos días fatales, tenemos que presentar varios proyectos en proyectalis, y me es imposible ayudarte...
Oscar Ugaz: -¿Pablo Guero?. No me suena...
Gabriel: -Está en una reunión. Lo siento.
Alfonso: -Me quedo sin cobertura... brrsss... brss...
Consultor Anónimo: -Se ha confundido de número. Tí, tí, tí....


-¡Traidores! Por lo menos nos tenemos el uno al otro, Matías.
-De eso quería hablarte, Pablo. Me acabo de dar cuenta que esta noche ponen los mejores momentos de Enjuto Mojamuto... Quizá debamos dejarlo para otro día.
-No hay tiempo. Veo que en el fondo todos los blogueros sois unos rajados. Pues nada, ya me las arreglaré yo como pueda. Que te lo pases bien con Enjuto Mojamuto y su estúpido gorro.

Y aprovechando que todavía era horario de consultas, me colé en la clínica.

-Buenas tardes, señor -me dice una oficinista-. Vamos a cerrar en breve. ¿Tiene cita?
-Eeepp, pues sí... Tego consulta para un implante capilar.
-¿Su nombre?
-Guero, Pablo Guero.
-Déjeme ver... mmm... No me aparece nada.
-¿Cómo que no? -y empiezo mi interpretación-. ¡Esto es una vergüenza! Pedí la cita hace más de dos meses. ¿Y ahora me dice que no le aparece?
-Pase si quiere a la sala de espera. Voy a consultarlo.

Perfecto. Con un poco de pericia, tendría oportunidad de echar un vistazo. En la sala de espera quedaban un par de personas. Creo que reconocí a jserna, que revisaba minuciosamente un catálogo de implantes para decidir que "pompis" ponerse. Con la excusa de buscar el aseo, me deslicé por el pasillo. Busqué algún conducto de aire acondicionado para colarme dentro, pero evidentemente eso sólo pasa en las películas. Abrí varias puertas y sólo encontré despachos vacíos. También un quirófano en plena operación...

-Uppsss... Perdón.

Encontré lo que debía ser el almacén de las medicinas. Allí había armarios de mediano tamaño, y decidí meterme en uno para esperar a que la clínica se quedara vacía y entonces investigar.

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