El miércoles tuve la oportunidad de ir al hospital y matar dos pájaros de un tiro, ya que Matías tenía que hacerse un chequeo a fondo por el accidente de Bilbao, y yo le debía una visita a Tolo, que tras incendiarse la batería de su portátil, se le habían quedado las manos como torreznos chamuscados. Hablando en serio, ¡vaya puñeta! Su bar estaba cerrado desde aquel día. Para colmo, el fin de semana le forzaron la puerta y entraron a robar igual que en tantos otros bares de la zona, incluido el Bordiu52.
-María, ¿qué ha pasado? –le dije el otro día, cuando la localicé entre la policía y otros curiosos, que se daban cita en el Bar Tolo-.
-¡Hombre, pero si tenemos aquí al dueño del “ordenador-bomba”! –el tono de María, no me gustó un pelo, como intentando que ante la palabra “bomba” los maderos se lanzaran encima de mí—. Creo que han debido robar también la hucha en la que iba guardando mis ahorros para comprarte un portátil nuevo, idiota –y así terminó la conversación—.
Por eso el miércoles quería hacer las paces con María, pasándome a ver a Tolo. Nos dirigimos primero a la unidad de quemados, donde nos informan de la habitación de Tolo Bueno (sí, otro nombre más con apellido inadecuado). Había comprado unos bombones cortados de trapa de los de toda la vida, tamaño pequeño, porque no estoy para tirar cohetes después de quedarme sin el gordo de la lotería y encima perder mi empleo.
Tolo estaba bastante fastidiado. Un hombre que había trabajado duro toda la vida de camarero, para llegar a tener su propio bar, y ahora se quedaba sin su instrumento de trabajo: las manos. Nos comentó que su sobrina estaba pensando trasladarse de Barcelona a Madrid para seguir estudiando aquí, y de paso ayudarle con el bar en este momento tan crítico. Era la única alegría que tenía el hombre, a parte de mis bombones trapa.
Parece que su sobrina vendría a verle un poco más tarde, así que acompañé a Matías a su consulta. Gracias a Dios Matías y yo no nos guardábamos ningún rencor por el episodio de la lotería, aunque seguíamos atentos a que ninguno de los dos apareciera con lujos injustificados.
Mientras esperaba, vi en la sala a un bloguero, elegante, colgado de un móvil de esos rojos con el caballito de Ferrari, y una mochila de trotamundos. Por la descripción tenía que ser quién yo pensaba:
-Juanjo –le digo, con algo de miedo a equivocarme, en un momento en que había dejado de hablar-.
-Disculpa, que tengo que devolver una llamada urgente. Ahora estoy contigo.
Claramente, no me había reconocido. Al gran Pablo Guero. Allí me quedé como un pasmarote hasta que colgó y pude identificarme.
-¡Hombre! ¡El gran Pablo Guero! –era una reacción típica y normal cuando me ven-. Pues tu ávatar es bastante más guapo que tú –ese tipo de sinceridad me mataba-.
Estuvimos hablando un rato, le pregunté si me podía sacar un móvil de Vodafone, me dijo que malamente, incluso prometiendo hablar bien de su multinacional en mi blog. Él estaba de revisiones por un problema de hernia de disco lumbar. Su clínica le había enviado a hacerse una de esas pruebas de nombre impronunciable, porque seguramente tendrían que intervenirle.
-Pablo, no vas a llegar al Beers&Blog de Madrid. Es ahora a las 20h –me dice-.
La verdad es que se me había hecho muy tarde, pero era la excusa perfecta para ausentarme de un evento del que no soy muy devoto y que tengo vetado por mi psicoanalista. “Pablo”, –suele decirme- “tu mente débil no debe exponerse a esos eventos mono-temáticos sobre blogs”.
Así que escribo una nota firmada disculpándome por no llegar a tiempo, le saco una foto y la envío por Mensaje Multimedia a la dirección de correo de Octavio Rojas, el gurú de los Beers&Blogs, confiando que lo vea desde el evento. Parece que así fue, y que la idea gustó tanto que luego hicieron lo mismotodoslosasistentes. ¡Plagio, claro! Con el rollito éste de “todo libre” aquí “todo vale”. Incluso he tenido que ceder mi imagen para el próximo macro-evento bloguero llamado “Blogs - La Conversación”. No salgo muy guapo, pero al menos por duplicado;-)
Volvimos a subir a la habitación de Tolo. Allí estaba María que se acababa de meter un bombón trapa en la boca. Me miró y esperaba lo peor, cuando su vista se clavó en Matías:
Mi Smart forrado con publicidad de Juanolas surcaba las carreteras como un cohete con destino a Valencia. No estoy muy contento con el GPS instalado en el coche. Creo que no lo programé bien y lo que parecía un atajo por carreteras secundarias, me hizo perder el escaso tiempo que tenía. Para más inri, me para la guardia civil y me quita 3 puntos por exceso de velocidad (y 300 € menos). Pensé dar los datos de otra persona, que ahora está de moda, pero no lo hice porque todo me daba igual: todo esto lo hacía por una más que lucrativa causa.
Pero por fin entro en la ciudad y aparco en el barrio de la Administración nº4 Antigua de la Virgen. Localizo el rótulo de loterías y me apresuro rápido hacia él.
-¡Macho! Nos acabas de fastidiar la secuencia y unos cuantos metros de peli -me dice un tío bastante cabreado a mis espaldas-.
Con las prisas no me había dado cuenta. Parece que al lado del parque están grabando un corto: hay actores, focos, cables y los responsables llevan unas camisetas de color gris donde se lee "RLUX". Deben ser los cineastas y blogueros de "Mojar, extender y vuelta a empezar...". Vaya pollo tenían allí montado.
-Lo siento. Yo... Con las prisas... -eso es lo único que balbuceo después de mi imperdonable despiste, y me meto en la administración de loterías-.
Esta vez no hay cola de inoportunos viciosos que se lleven mi número. Directamente le pregunto al lotero:
-Buenas tardes. ¿Le queda lotería del número 38036?
-Sí, creo que sí. ¿Cuántos décimos quería? -me encanta su respuesta-.
-Me va a dar todo lo que tenga del 38036.
El lotero saca una serie entera y otros 3 décimos sueltos. Esta noche misma se convertirían en 420.000 euros o, en el mejor de los casos, acertando serie y fracción, ¡1.600.000 euros!
¿Qué me compraría? Si hacemos caso de la valoración económica de Dane Carlson, con el premio Matías y yo podríamos comprarnos Microsiervos (1.500.000€ aprox), o ALT1040 y xataka juntos. ¡Qué momento más feliz!
Pero algo lo va a turbar. En la pared de la administración hay varios carteles con eventos del barrio. Uno de ellos pide "Justicia por el asesinato de los padres de una familia vecina", sucedido hace algunas semanas, cuando entraron a robar en el chalet. ¡Se trataba del crimen que no pudo evitar Paula Vittacolinna! ¡Qué pequeño es el mundo!
-Disculpe -interrumpo al lotero-. ¿El crimen éste... sucedió cerca?.
-A dos manzanas. ¡Qué barbaridad! Ya nadie puede estar tranquilo. Dos críos se han quedado huérfanos y una abuela que vivía con ellos, que está gravemente enferma, es lo único que les queda.
Mientras me daba los décimos y se los pagaba, sonaba en mi cabeza una canción triste cantada por Alma, una bloguera de las de toda la vida, que decía: "A veces necesitamos salvarnos... Otras ser salvados... Algunas... salvar a alguien...".
Bueno, tenía que volver a la realidad y seguir con mi vida, ¡que ya tengo bastantes problemas! Así que salgo otra vez por la puerta.
-¡Eeeeeehhhh! ¡Por todos los santos, Vigalondo y lo más bendito! ¿Estás ciego o qué? ¡Te acabas de cargar otra vez la secuencia -me grita otro "RLUX"-.
-¡Ooooopsss! Lo siento -y entonces se me ocurrió la idea-. Os puedo compensar.
-No quiero que compenses nada -me contestan-. Sólo presta un poco más de atención, macho. Si quieres, puedes.
-Acordaos de este nombre: "Pablo Guero" -les digo-. Como compensación os dejaré llevar al cine la historia de mi vida: "el mejor bloguero del mundo". Además, desde esta noche, estaré dispuesto a subvencionaros con un buen pellizco.
Los cineastas se miran y se encogen de hombros. Parece que no se lo toman muy en serio. Recolocan a la gente y se preparan para volver a filmar.
Así que salgo a buscar mi coche. Cruzo un par de calles y tropiezo con las verjas de un chalet, con ramos de flores en el suelo. Me recorre un escalofrío. Hay un cartel como el de la administración de lotería pidiendo justicia. Detecto que hay una bloguera entre la gente detenida frente a la casa y le pregunto si ésta es la casa del horrible suceso.
-Sí, amigo -me dice la bloguera-. Y mientras, nosotros seguimos viviendo preocupados de lo que no tenemos, de lo que no disfrutamos... ¿Y si valorásemos las maravillas de cada día?
Esto lo había leído ya en algún lugar, creo que en Reflexiones en blanco y negro. Aquella bloguera debía ser Isthar. En aquel momento me pasaba toda la vida por la mente. Mi mano buscó en el bolsillo los décimos de lotería y los introdujo por la ranura del buzón de la casa.
Quizá me arrepienta toda la vida de lo que hice, pero en aquel momento lo tenía clarísimo: eso era lo que tenía que hacer. Matías: cuando leas este post, espero que por fin creas lo que te he contado. No me he quedado ninguno de los números. El Blog Fantasma ha querido subsanar un antiguo asunto pendiente y nos ha utilizado. Eso es todo.
Cogí el Smart y me eché de nuevo a la carretera. En la primera gasolinera, mientras pagaba, me robaron mi coche. Bueno, el de la empresa, mejor dicho. Éste fue uno de los motivos por el que me despidieron del trabajo al día siguiente. También influyó el hecho de que hubiera desaparecido todo el día sin avisar, y la empresa perdiera bastante dinero en una operación importante.
El taxi de vuelta me costó una pasta.
-Hombre, si tú eres famoso -me dice el taxista, cosa que me enorgulleció-.
-Muchas gracias, hombre. No todo el mundo me reconoce, pero sí, lo soy.
Últimamente los taxistas no dan una. En este caso, no es cuestión de ver más fútbol, sino de leer más blogs.
Aquella noche, el número 38.036 salió premiado, tal y como predijo el Blog Fantasma. Durante algunas horas me había sentido el bloguero más rico del mundo.
Si el Blog Fantasma estaba en lo cierto, aquel jueves 10 de agosto por la noche el número ganador de la Lotería Nacional sería el 38036, y nosotros teníamos la oportunidad de convertirnos en multimillonarios. Si conseguíamos todos los décimos dispersos por la península, la cantidad podía ascender a 1.200.000 euros. No quiero ni imaginar el super-blog que se podría montar con tanto dinero, contratando a decenas de ayudantes, y nunca más preocuparme por una etiqueta HTML.
Matías había localizado las sucursales donde se vendía el número, a través de la web del Ministerio de Hacienda: Don Bombo en Puerto de la Torre (Málaga), Admon nº2 en San Vicente de Barakaldo (Vizcaya) y Admon nº4 Antigua de la Virgen (Valencia). Matías contaba con su bólido BMW para desplazarse (los blogs eróticos son los más rentables) y yo sólo disponía de mi vespa-deluxe, así que decidí volver a "tomar prestado" un Smart de la oficina de esos con publicidad de las Juanolas. Confiaba en que no echaran de menos el coche y, más aún, que no me echaran en falta a mí durante todo el día.
Salí temprano para Andalucía, mientras Matías conducía al norte de España. A pocos minutos de la hora de comer, llegué a la administración Don Bombo en Málaga. Cinco personas aguardaban la cola y los décimos se exhibían en la ventanilla al frente. ¡No lo podía creer! Sólo quedaba una papeleta con el número 38036. Cuando estaba a punto de tocarme, el fulano de delante decide que ese número es el que le gusta, lo paga y sale por la puerta.
-Señorita -le digo a la lotera-, ¿tiene más décimos como el que se acaba de llevar el chico?
-Lo siento -me dice-. Era el último.
Como una exhalación, salí detrás del ladrón de mi felicidad. Por suerte, mi sexto sentido había detectado que se trataba de un bloguero, y eso me facilitó seguir su rastro y llegar hasta él:
-¡Eh! ¡Oye! ¡Tú! -le grité-.
En ese momento echaba de menos una edu-cámara que me dijera el nombre del blog de ese boquerón. Llegué hasta él, y traté de buscar alguna excusa para que me diera el último décimo.
-Tengo un problema muy gordo, amigo -poniendo mi mejor cara de desesperación-. Vengo de muy lejos buscando ese número de la lotería, y resulta que tú tienes el último.
-...hmmm... -me contesta con acento malagueño-. Te lo vendería. Pero imagínate que toca... Sería muy fuerte.
-Yo sé que tú eres bloguero. Seguramente has oído hablar de mí, Pablo Guero. Los blogueros nos tenemos que ayudar -apelar a lo sentimental solía funcionar-. Si tú me cedes ese número, hoy mismo escribiré un post con referencias muy positivas sobre el tuyo, y verás tus visitas subir como la espuma.
Mi argumento acababa de perder mucha fuerza tras dar a conocer su archi-enlazado blog. Pero dicen que la persistencia es lo que mueve el mundo, así que volví a la carga.
-Jeje, estaba bromeando con lo del post. Si ya sabía quién eras -vaya trola; la edu-cámara me hubiera delatado a mí en esta ocasión-. El verdadero motivo es que prometí que regalaría este décimo a la recién creada "Blogueros Sin Fronteras" -y esa era la segunda trola-.
-...hmmm... Nunca he oído hablar de "Blogueros Sin Fronteras" -me dice-.
-Pero eso es porque se trata de una organización muy nueva. Intentamos ayudar a los más desfavorecidos con nuestros posts y alguna aportación económica... Si quieres puedo mandarte información.
-...hmmm... Está bien. Quédate con el décimo. Tómalo como mi aportación a una buena causa. Total, éste nunca toca. Pero no te olvides de mandarme la información.
¡Lo había conseguido! ¡Y por la cara! No sé si Javi sospechó algo cuando salí como un desesperado calle abajo, para coger mi coche y buscar el siguiente objetivo. Corría el riesgo de que cuando el dueño de ...hmmm... leyera mi crónica y viera el dinero que me había tocado, perdiera otro amiguero más, pero confiaba en que tuviera un talante como Edu Collado cuando le cogí prestada la cámara.
Ya en el coche, marco el teléfono de Matías para ver cómo le iba por Bilbao.
-Pablo, macho, no se puede ir con tantas prisas -me dice-.
-¿Qué ha pasado? -me preocupé-.
-¡He destrozado el BMW, la leche! -dice alterado-. Me he salido a más de 150 km/h en una rotonda y he estrellado el coche contra un edificio antiguo. Un horno rehabilitado o algo así. Vaya movida que se ha montado. Y menos mal que me han sacado del amasijo de hierros un par de fornidos informáticos vascones de aquí al lado, blogueros por cierto.
-Vaya faena, Matías. No te preocupes por el coche, porque con el premio te podrás comprar todos los que quieras.
Quiero compartir mi alegría con vosotros: ayer disfruté de las fiestas de la Paloma aquí en Madrid con mi pequeños granujas Pilar y Diego, ¡cómo crecen! Los veo tan poco que la diferencia de un día a otro es tremenda. Pero lo importante es que lo pasamos muy bien. Por lo menos hasta que le pedía a la Orquesta de la plaza de la Paja una dedicatoria:
-Pablo, ¿no habrás pedido una dedicatoria para mí? -me dice Melinda, después de haberme acercado a los músicos-. Sabes que me da una vergüenza tremenda.
-Tranquila. Ya verás. Es algo que quería hacer desde hace tiempo -le contesto-.
Y la verdad es que fue casi peor que habérsela dedicado. En la plaza retumbó un:
"DEDICAMOS ESTE CHOTIS A TODOS LOS BLOGUEROS DEL MUNDO"
Seguidamente Melinda cogió a los niños y se marchó. Allí me quedé bailando solo.
...
Conectado en este cibercafé, he dado una vuelta rápida por todos los blogs de mis "amigueros" y he mantenido un intenso g-chat (chat con GoogleTalk) con María, la sobrina de Tolo. Os hago copy-paste de la conversación:
Maria77332: Pablo, ¿estás?
Pabloguero: ¿Quién pregunta por mí?
Maria77332: Soy Maria, la sobrina de Tolo, del Bar ;-)
Pabloguero: ¡Q sorpresa!
Maria77332: Tenia que contactar contigo, pero no tengo ningún telefono ni medio para localizarte. Así q he visto en tu blog que tenias esta dirección de gmail.
Pabloguero: Me pillas en un ciber, es que …ejem….tengo el portátil indispuesto.
Maria77332: ;-) No me digas nada. He leído tu blog. Sé que viste quién te cogió el portátil. Sólo puedo pedirte que disculpes a mi tío. Él pertenece a otra época: creo que pensaba que quitándote el portátil, el bar volvería a recuperar a su clientela.
Pabloguero: Je. Contaba con que Tolo no leyera mi blog, pero me olvidé de su sobrina.
Maria77332: Ha pasado algo muy grave. Cuando leí tu blog, lo primero: me quedé maravillada con la edu-cámara (espero poder usarla cuando consigas la réplica) y lo segundo: intenté hacer entrar en razón a mi tío para que te devolviera el portátil. Mi tío, por el contrario, intentó presionarme para que le ayudara a borrar todo lo que habías escrito sobre él y cambiara las opiniones.
Pabloguero: ¿…y?
Maria77332: Le dije que no… además, él se piensa que es muy fácil.
Pabloguero: Hombre, pues te lo agradezco. ¿Tienes mi portátil entonces?
Maria77332: Es peor que eso. Mi tío intentó cacharrear con él. Estuvo horas y horas hasta que pasó lo inevitable. ¿Por qué tenías que tener un Dell?
Pabloguero: ¡No puedo creerlo! Había leído sobre eso. ¿Y qué ha pasado con el portátil?
Maria77332: ¿Pero sólo te preocupas por el portátil?
Pabloguero: No me malinterpretes, pero viendo que me han robado el portátil, me han intentado borrar todo mi trabajo,… alguien ahí arriba ha querido dar una lección a tu tío. ¡Espero que mi portátil se pueda salvar…!
Maria77332: Pues no te preocupes que te devolveré el Dell… pero ahora es de color marrón oscuro como el carbón. ¡Idiota!
Y ahí se ha acabado la conversación. ¡Caray! Encima de cornudo, apaleao. Me roban el portátil y soy yo la víctima. Creo que lo mejor será ir a ver a Tolo al hospital.
Os dejo. Sólo indicaros un enlace a la prima del Chino Blogueiro, que se ha sacado fotos durante ¡3 años cada día!, y a ver si os gusta como queda mi logo versión 2.0 en inglés:
¡Este Edu Collado es la bomba! Por algo es un bloguero de pro. Sé que no va a reconocer que perdió su cámara… Un policía tampoco reconocería haber perdido su arma reglamentaria. Y no es que quiera regodearme en el hecho mismo del injustificable despiste que le hizo perder la cámara (para su tranquilidad, ya se la he enviado a su casa vía mensajero). Ya que me acaban de suspender el concierto de sus Satánicas Majestades en Valladolid y me he quedado sin plan para esta noche, os terminaré de contar lo que descubrí en la edu-cámara (¿nunca han hablado de ella en engadget?).
Como os decía, gracias a la apatía laboral de la cuarentona gruñona que hacía las sustituciones de verano en la Oficina de Objetos Perdidos, conseguí llevarme a casa la edu-cámara con tan sólo repetirle la información que venía en la etiqueta. No quiero ni pensar lo fácil que habría sido para cualquiera también llevarse mi portátil del depósito de objetos perdidos.
Metí la edu-cámara en el maletín de mi vespa-deluxe y salí disparado hacia algún lugar más tranquilo donde echarle un vistazo con más profundidad a mi nueva máquina de bloguear. Era la hora de comer y mi turno en la oficina no comenzaba hasta las cuatro de la tarde. Así que me dirigí al bar de Tolo, para picar algo y de paso ver si alguien había devuelto mi portátil. Al llegar al bar, me encuentro con una sorpresa, cuando menos bonita y agradable:
-Hola. ¿Qué le pongo? –me dice una jovencita desde el otro lado de la barra-.
-Vaya, parece que Tolo se ha cogido hoy un día de descanso –le digo con mi mejor sonrisa-. Soy Pablo, y creo que somos colegas de afición. Tú eres bloguera, ¿verdad?
Mi sexto sentido me permite identificar a un bloguero con sólo verlo. En otras ocasiones puedo adivinar incluso el ávatar, dibujo o foto con el que se muestra en la blogosfera. Con la nueva camarera no podía verlo con claridad: esta chica tenía algo inquietante. Al oír mi pregunta, se queda sorprendida, incluso paralizada:
-¿Quién le ha contado eso? ¿Cómo sabe que tengo un blog?
-Tranquila, bonita. Eso no es ningún delito. Soy un viejo lobo por estos “cyber-mares” y reconozco a una compañera de afición. Cuéntame, ¿has venido al bar por mucho tiempo?
-Soy la sobrina de Tolo. He venido a ayudarle un poco durante verano. Digamos que mis padres me han querido alejar de mi entorno habitual para ver si apruebo las asignaturas de septiembre.
-Eso está bien. Por el barrio el ambiente es tranquilo –afirmo-. Tendrás tiempo para hincar los codos. ¡Oye!, ponme una caña y una tapa de bravas, si me haces el favor.
Y por fin llegó el momento de echarle un vistazo al artilugio de Edu Collado. ¡Fascinante! No entraré en el detalle del zoom óptico, el zoom digital, o la velocidad de obturación. La cámara viene equipada con otras funciones más interesantes.
Doy un sorbo a la caña y observo que la tapita no es de patatas bravas como yo la había pedido, sino ali-oli, pero decido callarme por no turbar la satisfacción de la chica por lo que parece ser una de sus primeras experiencias como camarera.
Sigo repasando las funciones. Me llama la atención el “Blog-Casting”: mediante esta función podemos publicar directamente un fragmento de vídeo en nuestro blog. Me imagino que Edu la tendrá preparada para incorporar vídeos a entrevistado.com. No quiero desconfigurársela.
Otro botón dice “Blog-alerta”: esta función me suena, ¡y me fastidia que otro bloguero también disponga de ella! Se trata de mi sexto sentido para detectar blogueros implantado en un artilugio digital. Salí a la calle a probarlo. Bastaba con enfocar a un viandante y activar el “Blog-alerta”, y si se trataba de un bloguero, inmediatamente aparecía un indicador encima del bloguero detectado con información interesante: url del blog, ranking en Technorati, page-rank, links a su blog, frecuencia de actualización, fecha del último post… ¡Ahora mismo detecto que pasa por la calle un Microsiervo! Estoy seguro de que esta función le resulta muy útil a Edu para reconocer a blogueros interesantes para sus entrevistas.
Más: el botón “Pinocho”. La ayuda de la cámara dice que incorpora una auténtica Máquina de la Verdad. ¿Quieres emular a Julián Lago? Es una función fenomenal para comprobar la veracidad de la información que grabas. Volví a entrar al bar, enfocando a la nueva camarera:
-¿Te importa si te grabo un minuto? –le pregunto-.
-Preferiría que no –la respuesta la acompaña con un movimiento de mano para taparse la cara-.
-Dime nombre y edad –la verdad es que sonó como si fuera un pervertido grabando a su próxima víctima-. En serio, sólo es para probar mi nueva cámara. Todavía no sé ni cómo te llamas.
-Me llamo María, tengo 20 años y quiero que apagues la cámara. ¿Vale con eso?
Si la función “Pinocho” estaba funcionando bien, el color rojo que rodeaba su cara significaba que estaba mintiendo… Quizá no llegaba a esa edad.
-De acuerdo. No te molesto más –le digo mientras busco la siguiente función de la “edu-cámara”-.
“Omni-visión”, sonaba bien. Enfoqué al cliente del fondo de la barra que en ese momento se levantaba para abandonar el bar, y pulsé la opción “Rewind”. ¡Guaaaoo! No podía creer lo que veía a través del visor: el cliente retrocedía y se sentaba… todo marcha atrás. Por un momento pensaba que me había convertido en Fernando Alonso y su reloj Sandoz, dueño del tiempo. Sin embargo, el tiempo no retrocedía en la realidad, sólo a través del visor, enfocara donde enfocara. Para un reportero era una función propia de dioses: poder grabar algo ya sucedido sin estar presente en el momento del suceso. ¿Cuánto tiempo podría retroceder?
Lo probé… El máximo retroceso eran 48 horas. Así que se esfumó mi ilusión de grabar el asesinato de Kennedy con la edu-cámara y aclarar los puntos oscuros. Pero lo que sí pude ver fue lo que sucedió hace dos días en el bar: mientras yo me tomaba la ración de calamares invitación de la casa, Tolo alargó el brazo para arrebatarme mi portátil. ¡Vaya pillada! ¡Cuando le vea, se va a enterar!
-María, tengo que irme. Dile a tu tío que tenemos un asuntillo pendiente –le digo con algo de sorna mientras salgo del bar-.
Ya le he mandado la cámara a Edu. He visto que en la cinta tenía material grabado sobre OctavioRojas, Andrés Pérez, Ferran Arricivita, Pepi Vicente, Fernando Polo, Antonio Fumero, Íñigo González, Antonio Toca, y Enrique Dans (¡cuánta sabiduría junta!). No le he tocado nada. Sobretodo del último, que está vetado en mi tratamiento. Sólo me he permitido una pequeña licencia: tengo un vecino bloguero nacido en Pekín, de nombre impronunciable, a quien yo llamo “Chino Blogueiro”. Le he dejado la cámara, porque me asegura que puede copiar exactamente cualquier cosa si envía por email a Oriente unas fotos internas del aparato. Así que te la ha tenido que desmontar. Espero que todo funcione como antes, porque cuando la ha vuelto a montar, sobraban varias piezas. Sin rencor.
-¡Mi portátil! ¡Me han robado el portátil! –así resonaba mi voz hace unas semanas en el vacío bar de Tolo-.
Resulta que tras la crítica “destructiva” en mi blog por haberme echado del bar cuando exigía mi cereza Duff, la afluencia de clientes cayó en picado. También pudo influir que había llegado agosto, un mes tradicionalmente flojo en cuanto a clientela, pero estoy convencido de que mi artículo fue decisivo. Así que una mañana Tolo me reconoció por el barrio y me pidió disculpas por el malentendido de la cerveza. Me invitó a una ración de calamares y acordamos que rectificaría mi crítica. No es que yo me venda por una triste ración de calamares… Como mejor bloguero del mundo que soy, tengo que dosificar mi poder y utilizarlo para hacer el bien: ¡Tolo había aprendido la lección y no volvería a subestimar a un bloguero! Me fui a hacer la digestión de los calamares con la sensación del deber cumplido.
-¡Mi portátil! ¡Me han robado el portátil! –es lo que único que le puedo gritar a Tolo cuando vuelvo a su bar buscando mi maletín-. ¿De verdad no has visto salir a nadie con él? Lo dejé encima de la tragaperras mientras me tomaba los calamares.
-Igual te lo has dejado en otro sitio –me contesta-. Yo no he visto ni el portátil, ni a ningún ladrón. ¿Por qué no vas a objetos perdidos?
Se me pasan muchas explicaciones por la cabeza. Incluso que fuera el mismo Tolo el autor del hurto, como venganza por mi artículo. ¿Es posible que se esté riendo de Pablo Guero, el bloguero más grande que ha parido madre?
Es posible. Pero primero tendría que descartar otras posibilidades. Así que me dirijo a la Oficina de Objetos Perdidos, en Paseo del Molino nº 7.
-¿Qué desea? –me ladra una funcionaria cincuentona, mientras atiende una llamada de teléfono particular-.
-Pues verá… es que he perdido mi portátil…
-Mire: pase por este pasillo y en la quinta puerta de la izquierda vaya a las estanterías de electrodomésticos…
-Pero ¿no viene vd. conmigo?-parece que no, por el gesto de “haz lo que quieras” que me lanza la “amable” señora.
-Soy la suplente –me dice- y todos están en la playa. ¿Crees que tengo muchas ganas de mover mi culo?
Más de 1.000 metros cuadrados de objetos perdidos y sin otra ayuda que los cartelitos con códigos que poblaban las estanterías. Gracias a mis dotes de ratón de biblioteca llegué a la sección de ordenadores: allí estaban mezclados portátiles, PDAs, y algún smartphone… ¡pero de mi portátil, ni rastro!
Estoy media hora recorriendo otras posibles secciones. De estas mismas estanterías salen los lotes de joyas que se subastan en eBay cuando nadie las ha reclamado, pero mi condición de persona honrada y un puñado de cámaras de vigilancia, me impiden coger nada que no sea mío. Cuando ya me iba, algo me hace cambiar la forma de pensar:
-Espera un momento –digo para mí-. ¿No es ésta una cámara de vídeo familiar para un bloguero como yo?
Efectivamente, me jugaría mi vespa-deluxe a que era la cámara de vídeo de Edu Collado (Entrevistado.Com). En la etiqueta indicaba que fue encontrada hace 5 días en el bar Bordiú52. Cojo la flamante cámara y me dirijo hacia el mostrador de la cincuentona pegada al teléfono.
-¿Has encontrado lo que buscabas? –me dice interrumpiendo su acalorada conversación.
-Pues parece que sí…
-Necesito algo que pruebe que eres su dueño, alguna denuncia… -no sé si me lo está diciendo a mí, o a la persona que está al otro lado del auricular-.
-Si le digo dónde la perdí y la fecha, ¿valdría?
-Ummmm… ¡es que siempre estamos igual! –me dice con un gesto de falsa desaprobación-. Pero que sea la última vez, ¿eh?
No me lo podía creer: había perdido mi humilde arma bloguera (mi portátil), pero había encontrado una super-máquina de última generación (más que web2.0, era web2.5):
Cuando el otro día Matías y yo llegamos al Starbucks serían las 10:30 de la noche. Pedimos unos frapuchinos y nos sentamos en una esquina.
-Pablo –me susurraba Matías-, te he contado que de los diez blogueros eróticos que nos juntamos en Barna, yo era el más sensual… Pero te he mentido. Entre todos había una bloguera, no tendrá más de 20 años. Se llama Paula.
-Ni idea de quién es.
-¿Te suena Paula Vittacolinna?
-No fastidies. ¿Vittacolinna es una bloguera de 20 años? Ese blog acaba de ganar muchos puntos…
-Calla, que me hundes el negocio –me dice Matías todo serio-. A esa jovencita le falta mucha experiencia. Además, sus padres le deberían prohibir escribir esas guarradas.
-Matías, tu blog siempre será un fake, un fraude.
-No te admito que me digas eso -me dice muy digno-. Todos llevamos dentro un hombre y una mujer. Yo sólo expreso mi lado femenino.
-¿Y por qué no te operas? Entonces dejarás de ser una falsa bloguera –le digo. Y lo sorprendente es que Matías se quedó pensativo un minuto-.
-¡…A lo que vamos, Pablo! –me dice, volviendo en sí- Resulta que Vittacolinna descifró el enigma del Blog Fantasma.
-¿Estás seguro?
-El Banderillero dejó el código "rye4uie34isk", pero no dijo qué era. Paula también leyó los artículos póstumos del Banderillero. Pero cuando vio el código, lo investigó a fondo: a los dos días "elbanderillerodigital.blogspot.com", había cambiado su nombre por el de "rye4uie34isk.blogspot.com". Ella lo averiguó por mera casualidad. ¿Quizá fue el Blog Fantasma quien le encontró a ella?
-¡Increíble! Una historia realmente sobrenatural. Sigue contando…
-El blog seguía con todos sus artículos en su sitio, pero había cambiado el nombre. Y por alguna razón estaba burlando a todos los buscadores: no dejaba ningún rastro.
-¿Paula pudo ver algo nuevo?
-Había un nuevo artículo, dirigido “a quien haya descifrado el código”. Hablaba de un crimen que se produciría en Valencia al día siguiente: un asalto a un chalet, mientras una familia dormía.
-Esto me recuerda a la premonición de la otra vez, cuando el Banderillero salvó a su hermana de una muerte segura por el gas. ¿Acertó con el crimen?
-Paula me dijo que sí.
-¿Por qué pones esa cara? –le pregunté a Matías-.
-Paula me confesó que no hizo nada. El miedo le bloqueó. El crimen se consumó.
-¡Dios mío! Esto no es ningún juego.
-Paula lo sabe. Está destrozada e incluso está pensando en dejar de bloquear. Quiere que alguien asuma la responsabilidad de contactar con el Blog Fantasma.
-Matías… -le digo serio-. Esto puede ser peligroso.
-Pero Pablo, ¿te das cuenta del poder que esto supone? Podemos llegar a ser como super-héroes. Podemos emular a Tom Cruise y crear nuestra propia Agencia de Pre-Crimen. Estamos más cerca que nunca de escribir el Gran Post.
-Matías, quiero ver ese blog ¡ahora! Enciende tu portátil.
-¡Ah! Paula me dio el nuevo nombre del blog. Ha vuelto a cambiar. En el último post decía que ahora se llamaría “4784ueiw23ep.blogspot.com”.
Matías abre su portátil. Carga el sistema operativo. Se conecta a la red Wi-Fi e introduce la nueva dirección del blog. Hay un nuevo artículo que sólo dice:
“El número ganador de la lotería del jueves será el 38036"
Hoy he dado un paseo por El Retiro de Madrid, echando de menos a mis hijos. Qué buenos recuerdos tengo de cuando éramos una familia unida. Ahora los veo con cuenta-gotas, pero espero que algún día vuelva a ser como antes. Gracias al tratamiento del Dr. Fon, pronto volveré a ser el cabeza de familia que los míos se merecen, y pronto volveremos a remar por el estanque.
Mientras daba el paseo, también he pensado en mis amigos, en cómo se han ido quedando por el camino, y en los que afortunadamente me acompañan en el mundo on-line. Creo que estos últimos son los únicos amigos que me quedan, ¿Y ellos lo saben?, me preguntaba.
Así que he decidido hacer un homenaje a esos a los que yo considero “amigos blogueros”, que yo combino en una única palabra, “amigueros”. En Latinoamérica, el término “amiguero” designa a las personas extrovertidas, a las que tienen facilidad para hacer amigos. Y ciertamente todos los blogueros tenemos una componente de extroversión, e incluso de exhibicionismo, que nos hace mostrarnos a los demás tal y como somos. Así que los “amigueros” son blogs personales, blogs con alma, los verdaderos “blogeros2.0” que luchan a mi lado en las Bloguerras contra los “cyblogs1.0” y los restos de la antigua Internet anónima.
A algunos los conozco bien, y he pasado horas leyéndolos y comentando con ellos. Otros son más nuevos, y van definiendo su personalidad online poco a poco. Contad conmigo para ayudaros a escalar posiciones y relegar a los cyblogs1.0 al abismo.
A través de mi sección “Amigueros”, me gustaría compartir con todos vosotros este blogroll, que es un auténtico directorio de amigos blogueros2.0 que día a día con su aportación a su blog construyen una Internet más humana y personal. Iré completándolo poco a poco (ya sabéis que sólo dedico 30 minutos diarios a esto). Si veis vuestra ficha, os agradezco cualquier dato adicional que os apetezca añadir. Si no la veis, es porque todavía no he podido subirla: decídmelo para incluirla inmediatamente.
El Blog Fantasma (bloghost, tal y como lo bautizaron en la blogosfera internacional) es uno de los mayores enigmas de Internet, y por extensión, de la metafísica moderna.
El Banderillero Digital, era uno de los blogs más seguidos hasta 2005. Un día de junio, Horacio, su autor, dejó de escribir. El blog, dónde relataba su día a día como banderillero, donde había entrevistado a título particular a muchos personajes taurinos, se quedó sin actualizar. Mucho se especuló sobre su paradero. Los blogueros intentaron contactar con su familia, de la cual Horacio había hablado en varios post. Por lo visto, vivía solo con una hermana. Cuando por fin la localizaron, ella confirmó que Horacio había sido enterrado una semana antes. Cosas de la vida, el culpable no había sido toro alguno, sino un cáncer galopante.
El Banderillero Digital era un ejemplo de blog con alma, escrito por un auténtico bloguero2.0: narraba sus vivencias, sus sentimientos, sus opiniones… Podías vivir en tu pellejo la dureza y la belleza del mundo de los toros, con sus miserias y sus grandezas. Un solo post suyo valía más que diez crónicas taurinas.
Yo nunca he sido seguidor del mundo de los toros, pero como bloguero que soy, sí me interesaban las historias de un maestro del blog como Horacio. Sentí mucho que nos dejara, y mantuve su dirección en mi blogroll de lecturas habituales como homenaje.
Tres meses después, allá por septiembre de 2005, sucedió un hecho imposible de explicar: ¡El Banderillero Digital volvía a publicar un artículo!
Lo primero que pensé es que alguien había retomado la actualización de un blog tan famoso como aquel, quizá algún familiar, quizá su hermana. Sin embargo, el artículo aparecía firmado por ¡Horacio! Decía así:
“TITULO: ESPERANZA. Estimados compadres, No sintáis pena por mí, porque estoy muy a gusto. La vida humana no dura eternamente, sólo es el comienzo de algo más bonito: es el paseíllo de una faena donde la felicidad es lo único que existe. Aquí ya no hay sufrimiento ni preocupaciones. Ni siquiera sufro por vosotros que os habéis quedado ahí, porque sé que también vosotros seréis felices aquí cuando llegue vuestra hora. No malgastéis vuestro tiempo. Trabajad para que en el mundo también reine la felicidad”.
Si era una broma, la verdad es que era de muy mal gusto. Los comentarios dieron cuenta de ello. Nunca había visto un artículo de blog con más de 900 comentarios. La mayoría preguntando quién era de verdad, increpando al autor por no revelar su verdadera identidad y suplantar a una persona tan entrañable entre los blogueros como era Horacio.
Los amigos más cercanos visitaron a la hermana. Su reacción fue de sorpresa pero también de enorme pena por avivar el recuerdo de su hermano desaparecido. Alguien debía estar entrando con las claves de Horacio para escribir en su blog. Pero ella no sabía ni siquiera encender su viejo ordenador de sobremesa, que por otro lado, descansaba en la buhardilla del edificio, sin conexión alguna a la red.
Al día siguiente apareció un nuevo artículo en El Banderillero Digital:
“TITULO: BUTANO. Estimados compadres. Mi hermana Amelia se encuentra en grave peligro. He consultado, y me confirman que todavía no ha llegado su hora. Necesito vuestra ayuda. Es urgente que los expertos revisen su instalación de gas butano. Os lo agradezco en el alma.”
El servicio de Repsol butano confirmaba aquella tarde que se estaba formando una bolsa de gas tras una falsa pared que tenía la cocina de Amelia, en concreto por un escape en una de las mangueras del butano. Las consecuencias podían haber sido terribles.
¿Qué estaba pasando? No era algo factible que Amelia hubiera detectado el escape por el olor, ya que era imperceptibe. No era posible que ella se lo hubiera contado al misterioso escritor del blog. Esta vez los comentarios fueron muchos menos, pero ya había quien mencionaba la palabra “milagro”.
Hubo un tercer y último post al día siguiente. Decía así:
“TITULO: HASTA PRONTO. Estimados compadres, El Banderillero Digital baja el telón definitivamente. Me comentan que resulta “algo irregular” comunicarme con vosotros por esta vía. Pero como es posible que tenga que ponerme en contacto con vosotros por algún motivo urgente, quedaros con este nombre “rye4uie34isk”
El Banderillero Digital cerró para siempre su blog y se transformó en la leyenda del Blog Fantasma. Su enigma quedó sin descifrar… ¿o tal vez no?
Antes de ayer Matías me mandó un SMS desde Barcelona. Se había ido a pasar un par de días a la Ciudad Condal, ya que se celebraba la primera reunión oficial de blogs eróticos, algo así como un Sex&Blogs. A primera vista uno se imagina aquello como asistir a la mansión Playboy, y sin embargo, fue más parecido a un funeral donde cada vez que te presentaban a un autor se convertía en una nueva decepción. Yo me imaginaba a 20 clones de Matías, con su bigote y todo, hablando de qué lencería tenía más aceptación en el género blog.
El SMS era una "invitación" a recogerle al aeropuerto, para luego tomarnos una copa y retrasar su llegada a casa lo máximo posible. ¡Vaya morro el tío! Pero además, quería contarme sus nuevos descubrimientos sobre el Blog Fantasma. Eso me atraía más, sobretodo si era algo tan delicado que no podía contármelo a distancia.
No es que suela quedar mucho con Matías en el mundo offline, pero como no ando sobrado de amigos, no puedo fallar en estas ocasiones. Así que prescindí de mi vespa deluxe esta vez y cogí prestado de la oficina uno de esos Smart forrados con publicidad de las Juanolas.
Llegaba un poco tarde, y al llegar a la zona de los parkings casi me llevo por delante a un peatón que cruzaba el paso de cebra.
-Tenga cuidado, animal -me increpó, tras tumbarle su maleta con mi parachoques-.
Mi visión privilegiada detectó que aquel viandante era un bloguero. Además, tenía la impresión de que no era la primera vez que lo veía. Pero sus gafas de sol me confundían...
Dentro, en la Terminal, los monitores mostraban un retraso de 1 hora en el puente aéreo. Parecía que los efectos de la huelga ilegal del Prat seguían haciendo estragos.
Me dirigí a la cafetería, para hacer un poco de tiempo. Si hubiese tenido mi portátil, habría aprovechado para conectarme a las maravillosas redes inalámbricas que han montado allí. El que sí había sido más previsor era mi víctima del paso de cebra: allí estaba actualizando su blog, seguramente. "Qué suerte"-pensé, aunque luego me di cuenta que para mi tratamiento era mejor no tener acceso a estas tentaciones.
De repente, un hombre trajeado se presentó al bloguero y le insistó en hacerse una foto. Le llamó "Profesor Punset". Entonces caí.
El tiempo pasaba lento y cada vez tenía más ganas de presentarme "Hola profesor, Soy Pablo Guero, el mejor bloguero del mundo entero. Su blog también es estupendo." ...pero no me atrevía. No me sentía seguro para mantener una conversación con él que estuviera a su altura.
Repasé mi repertorio de temas de conversación..., pero nada. Había uno muy recurrente, que por ser tan personal, podría sacarme del atolladero: ¿cree que hay vida después de la muerte?
Así que por fin me decidí, me acerqué, me presenté, le lancé la pregunta y él me contestó:
-No lo sé -y siguió escribiendo con su portátil-.
Que segundos más largos, allí de pie. Oía a la perfección como el aire acondicionado salía por las rendijas de sus tubos de distribución. Una gota de sudor recorría mi cuello. En la mesa del fondo se caía una cucharilla de café, y rebotaba contra el suelo una, dos, ...tres veces. Cuando te pasaba esto en una discoteca, podías seguir bailando, pero aquí... Quizá me había reconocido: yo era el asesino del coche que por poco le atropella, y no pensaba malgastar ni un minuto conmigo. Gracias a Dios, volvió a girarse hacia mí:
-Es gracias a la brevedad de la vida, a su finitud, que los dos ahora mismo, en este aeropuerto, sentimos intensamente. Si la vida durara eternamente resultaría muy difícil concentrarse en algo. Ni notaríamos el esplendor de las puestas de sol -sentenció Punset con autoridad-.
-Entiendo -le contesté más bien confuso-. Sabiendo que usted es bloguero como yo, ¿qué opina del Blog Fantasma? ¿Cree que existe?
-Hijo, no tengo ni más remota idea de lo que me hablas -y empezó a recoger sus cosas-. Si me disculpas, voy a perder mi vuelo. Adéu.
-Eso lo último. Que tenga un feliz viaje -y nos despedimos estrechando las manos-.
No podía creer que Eduardo Punset no conociera las leyendas del Blog Fantasma. ¿O quizá las conocía demasiado bien?
Diez minutos después, Matías atravesaba las puertas que dan al vestíbulo de Llegadas. Su cara mostraba un gesto de preocupación a la vez que entusiasmo.
-Vamos al centro, a un Starbucks -me susurró-. Creo que sé como acceder al Blog Fantasma.
Se trata de un tipo de blog de ficción en el que se mezclan personajes ficticios con personas reales. Por un lado, los lectores pueden influir en el devenir de la historia a través de su comentarios. Pero además, los lectores pueden aparecer con su nombre y apellidos dentro de las aventuras solicitando al blog-master interactuar con el resto de sus personajes en los capítulos venideros. Se trata de un mundo paralelo: el mundo de Pablo Guero.
El comité de redactores del Blog&Rol pretenden crear un mundo de ficción, basado en el humor pero siempre desde el respeto. La mención de personajes reales se hace desde el cariño y como un homenaje a cada uno de ellos. Si cualquiera de vosotros os sintierais incómodos con alguna de las menciones, escribid al blog-master.